CAPÍTULO 8
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA Y SURGIMIENTO DE
LOS GRUPOS EMPRESARIALES EN COLOMBIA
Con el desarrollo de la teoría económica institucional, se reconocen las
bases para entender los cambios en la conformación empresarial:
De la interacción entre instituciones y organizaciones nacen y evolucionan
las empresas. Las instituciones se conciben como reglas de juego de una
sociedad y las organizaciones o empresarios son jugadores comprometidos
con actividades útiles que tienen como objetivo maximizar beneficios. De
esta forma, son los empresarios los que a largo plazo jugarán un papel
accionante de cambio frente a las instituciones e influirán en el desempeño
económico (Carrasco & Castaño, 2012).
El enfoque institucional plantea una elección individualista (a partir de
la unidad o empresa) en donde el objetivo de maximizar el beneficio
no siempre está dado, pues puede ser construido socialmente y está
condicionado por factores culturales o de poder (Arrow, 1974), al igual
que por elecciones empresariales producto de limitaciones formales,
como reglas económicas sobre los derechos de propiedad, e informales
originadas en los comportamientos culturales que se transfieren a
las empresas a través de procesos de negociación, adquisición de
conocimientos y transferencia propiedad (North, 1993).
La economía institucionalista incorpora variables del entorno sociopolítico
bajo el cual los individuos y organizaciones toman decisiones con
mayor o menor grado de incertidumbre sobre el mercado, producto de la
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Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
acumulación de conocimientos y de la transformación de las instituciones
por presiones de las organizaciones.
Para los institucionalistas, los individuos actúan como agentes de cambio
influyentes en los ciclos económicos, a partir del aprendizaje colectivo
moldean las instituciones acomodándolas al interés del empresario
político, con la libertad y responsabilidad de inducir transformaciones en
las reglas económicas que definen los derechos de propiedad, es decir, el
cúmulo de derechos sobre el uso, las rentas derivadas de la propiedad o
la capacidad de venta de activos o recursos de mercado
(North, 1993),
con el fin de ampliar cuotas o permear barreras bajo criterios analíticos
de escasez y competencia, conocimiento e inversión progresiva para
la sobrevivencia empresarial, apertura mental de los empresarios y
generación de economías de escala.
De esta forma se reconoce que las empresas o instituciones son creadas para
aprovechar las oportunidades del mercado. Las instituciones, a través de sus
reglas, y las organizaciones, con los derechos de propiedad, establecen el
tipo de empresas socialmente deseables. Clark (1917) aborda la importancia
de la estructuras de mercado por medio de empresas creadas socialmente y
ajustadas a la institucionalidad, para alcanzar una asignación más eficiente
de recursos y mayor movilidad de estos, como mejora en las condiciones de
producción y distribución, a fin de contribuir a la ley antimonopolios y de
fomentar acciones de mercado con las fusiones, para evitar la concentración
de propiedad producto de la combinación de empresas1.
Bonbright y Means (1932), en The Holding Company; Berle y Means
(1932), en The Modern Corporation and Private Property, por la misma
vía de la economía institucional consolidan un marco analítico sobre
el control y la propiedad, los problemas éticos de la competencia, los
cambios tecnológicos, la igualdad de oportunidades de mercado, la
valoración comercial y social, el cual es retomado por Hamilton (1938)
al explicar el accionar de las organizaciones bajo los funcionamientos del
mercado en términos de transacciones y “valor justo”.
1
Estudiado en el caso Mergers and Acquisitions, por Emmerich y Lipton (2012), con el fin de
revisar las estructuras de mercado estadounidense y su concentración y evitar monopolios vía
fusiones.
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
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Sura y Argos bajo niif en Colombia
En las consideraciones de Hamilton (1938), las transacciones no son solo
de bienes físicos, son de negocio (mercado) y administrativas (jerarquía).
Los negocios en marcha se caracterizan por realizar transacciones de
rutina (venta y compra de mercancías) y estratégicas (enajenación o
adquisición de propiedad, activos), que no constituyen costes propios de
la negociación, es decir, costes de producción y de intercambio, como
lo expresó la disciplina clásica de Adam Smith; si no que son costos
identificados como de transacción, que se constituyen a partir de las
formaciones empresariales producto de las reglas institucionales y los
intereses de los empresarios.
En Coase (1937), se reconoce la conexión crucial entre instituciones
y costes de transacción, el paradigma de mercados eficientes funciona
siempre y cuando no solo se consideren costes de negociación. Coase
analiza la firma como sujeto sustancial desde las relaciones económicas,
el supuesto de la economía de asignación de precios puede no ser suficiente
para explicar los comportamientos intrafirmas, por tanto la planificación de
mercado puede diferir de la planificación individual de una organización,
por lo que se requiere de una planificación gestionada (empresas) para
analizar la producción, siendo la empresa, metafóricamente, una isla para
gobernar transacciones (intercambios), de esta forma se crea una dualidad
recíproca entre mercado y asignación de precios-empresarios2.
Dualidad que puede ser diversa, dada la naturaleza de las transacciones
tanto a corto como a largo plazo, pero que finalmente relaciona costos de
transacción adjudicados al ejercicio de los contratos y el cumplimiento
de estos. Los costos se analizan y discuten en torno a la teoría de los
costes de transacción, la teoría de la agencia y la teoría de la cooperación
empresarial, las cuales se tratan en los apartados siguientes.
8.1 Teoría de los costos de transacción
Las más relevantes apreciaciones surgen de Coase (1937, 1960, 1964),
cuando explica la existencia de la empresa como una alternativa del
mercado que permite reducir los costos de transacción al reducir la
2
Un claro ejemplo puede ser la relación entre el precio de mercado determinado por una firma
y la condición del empresario negociador para lograr un precio óptimo o viceversa.
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cantidad de contratos que se celebran para el intercambio de los factores
de producción. La teoría de los costos de transacción se sustenta a partir
de la relación directa entre los costos de realizar las transacciones con
los procesos de asignación de los derechos de propiedad, dentro de una
esfera de mercado; es decir, demandan que los agentes económicos
involucrados intercambien sus derechos de propiedad sobre los activos
económicos para el ejercicio de su uso exclusivo.
Los costos de transacción ex ante son los costes derivados de la suscripción
de un contrato, asociados a la propia negociación, y los ex post son los
relacionados con la administración y gestión del contrato (Salas, 1987).
De esta forma se identifican costos de transacción en el interior de la
empresa o en el mercado. Son costes de transacción la misma búsqueda
de información, los compradores y vendedores, los abastecimientos,
los generados en procesos distributivos, teniendo en cuenta que por la
misma asimetría de información surgen costos antes de las transacciones,
debido a los escenarios de incertidumbre que son aprovechados en forma
oportunista por los agentes; o desde el mismo Estado, con las situaciones
regulatorias que determinan altos costos transaccionales con las barreras
al comercio (aranceles), (Eggertsson, 1995).
Otro aspecto que impacta a las firmas, y que viene asociado a los costes
de transacción, es el ocasionado por el nivel tecnológico, pues aunque
este aporte a las compañías mayor eficiencia de recursos, en muchos
casos se necesita de la capacitación de recurso humano para llevar a cabo
su gestión. Además, Eggertsson (1995), citando a Coase (1937), alude
a costos que se aíslan del mercado y son asumidos por las firmas en el
nivel gerencial, como los seguros, los servicios financieros de seguridad,
los derivados a socios, personal de oficina. Así, en este sentido, como lo
expresa Coase (1964), la empresa es una unidad de análisis entendida por
un conjunto de contratos de larga duración entre propietarios de factores
de producción, con relaciones jerárquicas que remplazan las relaciones
de mercado.
Coase (1937), adicionalmente, plantea la integración vertical como
componente esencial en la existencia de la firma: cuando los diferentes
procesos de esta se llevan a cabo por contratistas independientes, la
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producción será coordinada por el mercado, pero cuando los diferentes
niveles de la empresa son asumidos por el empresario, esta se constituye
en una alternativa al mercado, y es allí cuando se identifican en ella un
sistema de relaciones que adquieren vida a partir de la dirección de dichos
recursos (Ramírez, 2008).
En este mismo sentido, Williansom (1981) considera dos formas de
organización (formas de gobierno), el mercado y las jerarquías, para
profundizar aún más en los costes de transacción. Los mercados son
reemplazados por jerarquías, cuando la coordinación mediante el
mecanismo de precios falla. Se reconoce que los costes de transacción
difieren según las estructuras de gobierno y los ambientes institucionales,
dentro de los que se contemplan reglas, políticas y normas sociales de
producción, intercambio y distribución, que están sujetas a las formas.
Cuando surgen cambios en el ambiente, estos son atribuibles a los derechos
de propiedad, a la ley, a los efectos de la reputación y la incertidumbre.
Existe la necesidad de ir más allá de las concepciones analíticamente
convenientes de la empresa como función de producción (que
es una creación tecnológica) y considerar la empresa como una
estructura de gobernación (que es una creación organizativa) en la
cual la estructura interna tiene propósito y efecto económico. Cada
empresa alineará el tipo de transacciones que realiza, según los
atributos de éstas, a las estructuras que mejor le correspondan, de tal
forma que se alcance la eficiencia en los costos de transacción. Por
lo tanto, las estructuras de gobernabilidad por las que pueda optar
el empresario dependerán de los atributos de la transacción (si ésta
es específica o estandarizada), pero también de la frecuencia y de la
intensidad de las mismas y los costos de oportunidad. (Williamson,
2010, p. 16)
Las empresas son estructuradas para lograr formas eficientes en los
mercados, sin embargo surgen en ambientes hostiles de competencia y
de gobierno, que ocasionan costes de transacción, por los competidores,
por la dispersión de precios, entre otros factores, que obligan a las
firmas a responder con mecanismos formales de organización y
jerarquía internas que les permiten asumir y distribuir recursos, aunque
enfrentando problemas de decisiones condicionadas por el acceso a la
plena información y la racionalidad limitada (Ramírez, 2008).
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El principio de la racionalidad limitada señala que “la capacidad de la
mente humana” para formular y resolver problemas complejos es muy
pequeña en comparación con el tamaño de los problemas cuya solución
es necesaria para un comportamiento objetivamente racional en el mundo
real (Williamson, 1975). El hombre contractual negocia en función de la
oportunidad, por tanto en las transacciones se dan costos de tipo ex ante
y ex post, producto de la selección adversa en que se puede incurrir o el
riesgo moral.
Williansom (1981) señala que los agentes de condición humana pueden
tratar de maximizar beneficios, pero esto no es garantía de que puedan
lograrlo. La racionalidad limitada es asociada a la incertidumbre y el
oportunismo, es descrita como la búsqueda del interés propio con astucia
y la realización de afirmaciones que uno mismo no cree, lo que propicia
la generación de costes de transacción, los cuales pueden ser reducidos
en función del tipo de organización jerárquica que se obtenga, las más
especializadas son aquellas donde el control y reducción de estos costes
se convierte en un escenario más fáctico.
De este modo, la incertidumbre y la especificidad en la transferencia de
los activos generan la dimensión de los costes. Un activo se considera
específico cuando su reasignación en procesos alternativos de producción
se hace difícil, lo que reduce su valor de negociación e incrementa
su coste relevante3 (Williamson, 1979). Estos son activos propios del
grupo, que hacen posible la internacionalización y contribuyen de forma
eficiente en los procesos de cooperación. Por su parte, la incertidumbre
evidencia riesgo y costes en concordancia con el nivel de información
con que se cuente, es el nivel de organización jerárquica, donde estos
costes pueden llevarse a costos fijos, reduciendo los costes medios de
transacción cuando su frecuencia es alta (Douma & Schreuder, 2007).
Una negociación contractual con activos específicos de por medio se
puede atenuar mediante la fijación de salvaguardas contractuales y la
integración vertical (Williamson, 1996); por tanto, el autor propone crear
3
Un activo específico también alude a las inversiones durables realizadas en apoyo a
transacciones particulares cuyo costo de oportunidad es mucho menor que en los mejores usos
alternativos (de sitio, físicos, dedicados y humanos), pero singularmente en algunas ocasiones
relevantes en condiciones de producción.
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estructuras organizativas de contratación y gobernación que tengan el
propósito y el efecto de economizar la racionalidad limitada, al mismo
tiempo que defiendan las transacciones de los peligros del oportunismo
(Williamson, 1975).
Grant (1998) desarrolla a partir de la teoría de los costes planteada por
Williamson (1979), con relación a la incertidumbre, la especificidad
y la oportunidad, la teoría de las tres dimensiones de integración —
vertical, horizontal y relacionada—; integración vertical hacia adelante
o hacia atrás, que involucra áreas y productos en que la empresa debería
asociarse para producir; la integración horizontal, en sectores y ámbito
geográfico
(internacionalización); y la integración relacionada, que
examina la relación de los negocios existentes de la empresa con los
nuevos que emprende o desea emprender a fin de reducir costos en los
procesos, generar sinergias y expandir y diversificar la cartera de negocios
alcanzando economías de alcance4.
Como lo enuncian Douma y Schreuder (2007), citados en Ramírez (2008,
p. 143), “Las economías de alcance siempre son el resultado de un factor
de producción común; las transacciones en el mercado para este factor de
producción común son relativamente costosas, la producción conjunta de
ambos productos en una empresa puede ser la solución menos costosa”,
si se acude a estrategias de cooperación con otras empresas como una
forma eficiente de abaratar costos en la adquisición de bienes intermedios
especialmente los que vinculan conocimiento técnico (Hennart, 1998),
y se acude a la eliminación de costes en pequeñas negociaciones, para
aumento de la competitividad y mayor cuota de mercado (Kogut, 1988).
En consolidación, los aportes de la teoría de los costes de transacción
son importantes en la explicación de las operaciones contractuales de las
empresas, a estas no solo les interesa aprovechar los mercados existentes
y la tecnología, sino que también les interesa aprovechar los escenarios
de cooperación y coordinación entre agentes económicos (jerarquía en
Williams y control con Coase), para reducir costes de transacción, con el
uso eficiente de la estrategia empresarial propuesta desde la integración
4
Las economías de alcance son: activos físicos especializados e indivisibles, saber hacer
tecnológico, saber hacer organizativo, marca.
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vertical de Coase, y el desarrollo de alianzas empresariales, de cooperación
y procesos de diversificación propuestos posteriormente por Grant (1998)
y otros autores a partir de la teoría de los costes de transacción.
8.2 Teoría de la agencia
La separación entre propiedad y control es la que da origen a la relación
de agencia, la cual se conoce como un acuerdo contractual entre quien
posee la propiedad
(principal) y en quien se delega la propiedad,
subordinado (agente). De la relación principal-agente surge una serie de
costos que involucran costos de incentivación y supervisión (recursos
monetarios y no monetarios usados por el principal para controlar el
agente), costos de fianza y garantía (abonos del principal al agente para
garantizar comportamientos honestos) y costos por pérdida residual, que
se derivan de las acciones que tomó el agente y que no fueron asumidas
o consultadas al principal (Jensen & Mecking, 1976).
La empresa se concibe como un mix contractual, que genera constantes
presiones entre agentes y el principal por la maximización de beneficios y
comportamientos competitivos por su reparto. El accionar entre el agente
y el principal genera riesgo, el cual es diferente tanto para el agente como
para el principal, este último puede gestionarlo mejor diversificando su
cartera de inversiones, mientras que para el agente la diversificación no
es inherente a las inversiones, sino a la riqueza, que deriva de su status y
su trabajo.
Es por lo anterior que Coles, McWilliams y Sen
(2001) postulan
controles sobre el agente, para alinear sus intereses con el del principal:
a) mecanismos de monitoreo organizacional que incluyen la estructura de
propiedad y dirección; en estructura de propiedad accionaria donde los
directivos tienen participación determinan mejores logros en los objetivos
estratégicos de las empresas y reducen los problemas de agencia; b)
mecanismos de alineación de incentivos que incluyen la compensación
del directivo y la estructura de propiedad, serán de mayor eficacia si estos
se determinan en relación directa con la creación de valor para la firma.
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8.3 Teoría de la cooperación empresarial
En la literatura anglosajona, el término “alianza” es más usado frente al
de cooperación empresarial, y el término “alianza estratégica”, más que
el de “acuerdo de cooperación empresarial (o interempresarial)”. Teece,
Pisano y Shuen (1997, p. 523) definen la alianza “como una relación
bilateral caracterizada por el compromiso de dos o más empresas socias
para alcanzar un objetivo común y que supone la unión de activos
y capacidades”. Menguzzato, por su parte, afirma que “una alianza
estratégica es un acuerdo explícito y a largo plazo, entre dos o más
empresas, para desarrollar en común y bajo una contribución equitativa,
una actividad concreta que mediante la creación de sinergias permita
a cada parte lograr algún(os) objetivo(s) inalcanzable(s) con su solo
esfuerzo” (Menguzzato, 1995, p. 517).
Para Dussauge y Garrette (1991), las empresas que cooperan a pesar de
ser competidoras prefieren ser aliadas, realizar acuerdos o proyectos de
forma conjunta, fusionarse entre sí o proceder a cesiones o adquisiciones,
conservando ventajas como la reversibilidad de sus acciones, la autonomía,
el crecimiento (acumulación) y las economías de escala.
Las alianzas se clasifican en:
_ Alianzas complementarias: expresan la motivación de al menos uno
de los socios por buscar un activo complementario a su actividad, las
empresas aportan activos y capacidades diferentes, hay diferenciación
(Tanganelli, 2004).
_ Alianza de integración conjunta: Los activos incorporados al acuerdo
son de la misma naturaleza, y se utilizan para obtener economías de
escala sobre una fase concreta del proceso productivo. El desarrollo
obtenido será de propiedad de cada una de las empresas, lo que
implica que cada una de ellas lo incorpore a su producto y compitan
entre sí.
_ Alianzas de adición: las empresas cooperan en todo el proceso
que conlleva la actividad empresarial, desarrollo, producción y
comercialización de un producto; no existe competencia entre
empresas y se actúa como si fuera una única entidad (Tanganelli,
2004).
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El concepto de cooperación empresarial o alianza estratégica no es nuevo,
se da a inicios del siglo XX con el joint ventures5 y su generalización es
propia de los años ochenta a través de la teoría moderna de organizaciones
o del capitalismo de alianzas para operar desde fuera de la empresa, con
alta flexibilidad y aprendizaje, minimización de la racionalidad limitada y
el oportunismo en concordancia con la teoría de los costes de transacción
y de agencia (Dunning, 1995), como respuesta a los escenarios actuales
donde la aceleración en los cambios tecnológicos, la globalización y la
reducción del ciclo de vida de los productos, dificultan el operar de una
empresa solitaria y las encausa a buscar socios estratégicos para competir.
Para realizar alianzas, Stuart (2000) establece que la cooperación entre
empresas está unida a la presunción de obtener beneficios estratégicos
o financieros futuros; para Koza y Lewin (1998) hay disparidad en los
objetivos por los cuales las empresas se alían, que van desde el acceso a
recursos, capacidades y transferencia de conocimientos. En este caso, Hamel
(1991) distingue dos tipos de alianzas: la convergencia, en la que se pretenden
adquirir e internalizar recursos, dentro de las que se encuentran principalmente
las capacidades tecnológicas; y las que solo pretenden acceder (no adquirir,
ni internalizar), en este caso se especializan en una parte de la cadena de valor
en el proceso y divergen en término de recursos y capacidades.
Para Doz y Hamel (1998), la cooperación empresarial es tarea de
empresas modernas, permite la formación de una reputación basada en
la trayectoria del socio, la reducción de costes, aumento de eficiencia,
pues crea economías de escala y facilita la dispersión del riego entre
dos o más firmas. Cooperar en algunos casos con firmas locales facilita
la identificación de los gustos del consumidor y permite el desarrollo
adecuado de nuevos productos, las labores de marketing, la identificación
de competidores, lo que se traduce en mayores ventas y expansión de
mercado (Pan, 2004).
Rialp
(1999), adicionalmente, establece que una de las ventajas de la
cooperación está dada por el nivel de equilibrio óptimo en el control,
5
Conocidos como acuerdos de cooperación en los que se crea una nueva entidad para realizar
proyectos conjuntos, y que se desprende de un acuerdo accionario de dos o más empresas
(Yoshino & Rangan , 1996; citados en Sánchez de Pablo & Jiménez, 2008).
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que otorga independencia y flexibilidad en el acuerdo cooperativo,
autonomía, reversibilidad y mayor poder competitivo con solvencia ante
la competencia internacional. Sin embargo se reconoce en cada nivel de
cooperación un riesgo derivado del oportunismo, por lo que las empresas
deben buscar un equilibrio entre “querer aprender” y “querer proteger”, a
través del denominado capital relacional con base en la confianza, respeto
y relaciones estrechas entre socios (Kale, Singh, & Perlmutter, 2000).
8.4 Identificación de empresa- grupos empresariales a partir de
la teoría económica
De los aspectos representados hasta aquí en la teoría económica, se
pueden extraer conceptos cercanos a empresa y grupos empresariales,
de acuerdo con Verón, Marcolini, Fernández y Rocca (2008), los cuales
se consideran elementos que identifican a las empresas y que pueden ser
utilizados para caracterizar a los grupos de empresariales:
Presencia de relaciones contractuales: en la teoría de la agencia, las
relaciones de tipo contractual que se dan entre en principal y el agente.
En la teoría de los costes de transacción se identifican a partir de los
contratos que se establezcan entre firmas.
Tenencia de activos específicos: hace referencia a los bienes y servicios
intercambiados a través de contratos. Existen al menos cuatro tipos de
activos específicos: especificidad del sitio, especificidad de los activos
físicos, especificidad de los activos humanos y activos dedicados. Se
destaca en la teoría de los costes de transacción, que la empresa es un
conjunto de contratos cuyo objeto son los activos específicos, y para los
grupos son estos la base de motivación para relacionarse.
Estructura para la toma de decisiones: en la teoría de los costos de
transacción, como en la teoría del agente, se puede identificar la existencia
de una separación entre el propietario y quien toma las decisiones, es
decir, el agente. La generación de controles sobre el agente para alinear
la toma de decisiones, supone principalmente el establecimiento de
relaciones contractuales que generen puntos de equilibrio entre la conducta
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oportunista del agente y los intereses del principal para lograr minimizar
el riesgo moral, o en el caso de los grupos, un tercero dominante.
Asimetría de información: la información que maneja el administrador
es en la mayoría de los casos desconocida por los propios dueños, al igual
que la información generada por el mercado es en ocasiones desconocida
tanto por el agente como por el principal; lo que genera incertidumbre
entre las partes y provoca un conflicto de intereses.
Oportunismo: bajo la teoría económica, la búsqueda del beneficio propio
produce asimetría de la información entre las partes, generando costos ex
ante (alinear esta información incompleta, alinear los incentivos de los
agentes y redactar las salvaguardas para los conflictos contingentes) y ex
post (para redactar las nuevas salvaguardas para los conflictos ocurridos
durante la ejecución del contrato).
8.5 Grupos económicos y teorías contables
Existen dos teorías que están especialmente unidas al concepto de
consolidación y elaboración de información contable consolidada:
8.5.1 Teoría de la entidad
Moonitz (1951) desarrolla la teoría para la preparación de estados
contables consolidados. Su punto de partida es la existencia de una
entidad económica o de negocios compuesta por unidades jurídicamente
independientes, pero donde una sola ejerce el control común, el cual
se origina en la propiedad compartida de la entidad. Esta entidad está
conformada por dos tipos de propietarios, los de interés mayoritario y los
de interés minoritario o, en palabras del autor, independientes (outside
interests). Por tanto, los estados consolidados deben reflejar el estado
y las operaciones de este grupo, como si existiese una fusión en sentido
legal similar a la existente en sentido económico.
Moonitz (1951) concibe la entidad contable (grupo), emisora de los
estados contables consolidados, como una unidad de negocios cuyos
proveedores de capital son dos clases de accionistas: los mayoritarios y
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los independientes, e indirectamente brinda un concepto amplio de grupo
(subordinación y cooperación). Esta teoría también recibe el nombre de
“teoría económica”.
Esta doctrina parte del supuesto de que los estados financieros consolidados
tienen sentido cuando se determina que existe un ente económico ampliado,
para el cual debe suministrar información completa, es decir, no tiene
sentido que los dueños de la subordinada se repartan porcentualmente cada
una de las partidas de los estados financieros. En este caso se incluye la
totalidad de activos, pasivos, ingresos, ganancia, gastos y pérdidas de la
subordinada, y como los socios minoritarios son propietarios de una parte
del ente consolidado, su parte se reconocerá en una cuenta de naturaleza
crédito llamada interés minoritario (Rodríguez, 2009).
La teoría de la entidad considera a la empresa independiente de los
dueños, tanto a estos como a terceros, aportantes de fondos y, por tanto,
acreedores de ella. Los activos representan los fondos invertidos en bienes
que pertenecen a la entidad contable. El representante de esta escuela es
Paton (1922) con su obra Teoría Contable.
Bajo esta teoría, la empresa reúne las siguientes características:
-
La empresa existe por sí misma y es independiente de sus
propietarios.
-
Existen cuentas de activos y pasivos entre la empresa y sus
propietarios.
-
Aplicable en sociedades anónimas y similares.
En conclusión, está la teoría que considera que la entidad contable es
algo separado y distinto de quienes le proveen el capital, es decir, que
debe haber claridad en el sentido de que la empresa es una unidad
absolutamente distinta a los dueños. Esto significa que tanto derechos
como obligaciones de la empresa deben ser asumidos por esta, siendo una
unidad de negocios antes que el propietario, el centro de interés contable.
Como unidad de negocios es la dueña de los activos y la responsable de
las reclamaciones tanto de los dueños como de los acreedores (Rodríguez,
2009).
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La aplicación de la teoría de la entidad en la elaboración de información
contable consolidada permite un acercamiento entre la contabilidad y la
economía, y representa la mejor forma de reflejar la situación patrimonial
y financiera del grupo concebido en términos económicos y los resultados
por él generados.
8.5.2 Teoría del propietario
Para la preparación de información consolidada, esta teoría concibe al
ente contable (grupo) como una extensión de la propiedad que detenta la
sociedad poseedora de la mayoría de capital o propietaria de las sociedades
que integran el grupo. Este enfoque considera la existencia de un interés
financiero de la sociedad mayoritaria, a través del cual ejerce el derecho de
propiedad de las sociedades integrantes del grupo, lo que permite disponer
de los elementos patrimoniales de estas. Para tal fin, los accionistas
minoritarios serían terceros ajenos al grupo (sociedad propietaria), pues los
estados consolidados se consideran como una extensión de los estados de la
sociedad mayoritaria o matriz o dominante. Esta teoría también se denomina
“teoría de la extensión de la sociedad matriz” o “teoría financiera” o “teoría
de la controlante” (Verón et al., 2007).
En cada enfoque, los objetivos de la consolidación difieren:
La teoría de la entidad persigue brindar información sobre una entidad
económica formada por la matriz y las filiales, lo que implica proporcionar
información a quienes no ejercen el control del grupo y satisfacer las
necesidades de información de todos los inversores o integrantes del
grupo o entidad. Desde la perspectiva de la teoría del propietario, el
objetivo perseguido es brindar información sobre la posición económico-
financiera de los accionistas mayoritarios, o sea, solo de quienes ejercen
el control del grupo (Marcolini & Rodríguez, 2013).
La teoría económica o de la entidad, basada en el concepto de unidad de
dirección, permite la preparación de información consolidada a aquellas
sociedades que se encuentren bajo esa dirección unificada. Así, los
métodos aplicables son consolidación total, consolidación proporcional y
valor patrimonial proporcional (Marcolini & Rodríguez, 2013).
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
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De acuerdo con la teoría de los propietarios, solamente se permite
elaborar información consolidada en aquellos grupos donde una empresa
(la matriz o mayoritaria) posea un interés financiero de tal magnitud que
sea representativo del derecho de propiedad sobre las demás sociedades
integrantes del grupo (subsidiarias o filiales). Esta situación condiciona
el método por aplicar a la consolidación total (Marcolini & Rodríguez,
2013).
Los aspectos más relevantes de ambas teorías son resumidos por Cóndor
(1984, p. 69) al expresar:
Dentro del planteamiento sustentado por el concepto de la extensión
de la sociedad matriz es determinante la existencia de un interés
financiero frente a la idea de unidad operativa mantenida por el
concepto de entidad, es decir, un planteamiento de tipo financiero
frente a un planteamiento eminentemente económico, primando
en el primer caso la relevancia de las participaciones financieras
frente a la unidad de dirección en el otro.
8.6 Clasificación de los grupos empresariales
El agrupamiento de empresas o concentración empresarial ocurre
cuando dos o más empresas unen sus esfuerzos para lograr objetivos
comunes. Puede materializarse a través de diferentes formas jurídicas,
contractuales, administrativas y económicas (Veron et al., 2007). Así
mismo, según la normativa colombiana, los grupos empresariales se
entienden como un conjunto de entidades unidas a través de relaciones
de control y subordinación, además de tener una unidad de propósito y
dirección en común (Ley 222 de 1995, art. 28). Y como consecuencias de
su formación se establecen:
- Parcial o totalmente, algunos de los objetivos individuales de cada
firma se convierten en objetivos grupales.
- Surge un ente distinto de cada uno de sus componentes.
Cóndor (1984) identifica concentraciones empresariales desde un punto
de vista económico, y alineadas de acuerdo con los fines y características
de las empresas o grupos:
118
Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
-
Por objetivos que deseen alcanzar:
Técnicas: reunión común de factores productivos con el objetivo de
aprovechar las economías de escala.
Financieras: acople en común de los recursos financieros, como ocurre
en las sociedades holding cuyo activo está integrado por acciones de otras
empresas, sin desarrollar directamente ninguna actividad.
-
La relación entre los estadios productivos integrados:
Horizontales: se identifican estados de las empresas agrupadas con
producción sustitutiva.
Verticales: las empresas agrupadas se encuentran en estados de
producción complementarios.
Conglomerados: los estados de las empresas agrupadas no guardan
una relación entre ellos, y se genera una diversificación de actividades o
productos.
Según Gallego (2002), los grupos presentan una caracterización distinta
de la mencionada, pues acota una única clasificación, cuando se persiguen
objetivos tecnológicos, financieros o generan concentraciones de tipo
vertical u horizontal. Se desprende así una clasificación en función de
los fines de control que se persiguen en la combinación, a saber:
Subordinación: el objetivo es someter a una dirección unificada al ente
combinado y es una de las entidades quien fija unilateralmente las políticas
económicas, financieras y operativas. En la normativa colombiana se define
la subordinación de acuerdo con el artículo 60 del Código de Comercio.
Según este, una sociedad será subordinada o controlada “cuando su poder
de decisión se encuentre sometido a la voluntad de otra u otras personas
que serán su matriz o controlante, bien sea directamente, caso en el cual
aquélla se denominará filial o con el concurso o por medio intermedio de
las subordinadas de la matriz, en cuyo caso se llamará subordinado”.
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
119
Sura y Argos bajo niif en Colombia
Cooperación: el objetivo es el ordenamiento de determinadas actividades
de varias empresas, y la fijación de las políticas económicas, financieras
y operativas del ente combinado se realiza de común acuerdo por las
empresas que lo conforman.
Y en concordancia con estas características, la normativa colombiana
considera:
Unidad de propósito y dirección: habrá una unidad y propósito de
dirección cuando las actividades de todas las entidades que conforman
el grupo persigan los objetivos determinados por la matriz o controlante,
sin perjuicio del desarrollo del objeto social de cada entidad por separado
(Ley 222, 1995.)
Según Verón et al. (2008), la clasificación de grupo puede resumirse así
(Figura 23):
Figura 23. Acercamiento a la clasificación de grupos empresariales.
Fuente: Verón et al. (2008).
8.7 Formación de grupos empresariales en Colombia
El asentamiento en primera instancia de la conformación empresarial en
Colombia data de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, con la
colonización antioqueña y del viejo Caldas y la orientación de esta región
hacia actividades cafeteras y de comercio, acompañadas del propósito
120
Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
dominante como comerciantes por expandir el capital; igualmente
influyó el desarrollo del Valle del Cauca alrededor de las operaciones
portuarias de Buenaventura, el desmonte de la esclavitud y el traslado de
la mano de obra a sectores azucareros y la participación en obras públicas
a través de conformación de redes políticas en función del desarrollo. De
la misma manera, la expansión empresarial de la costa norte de Colombia
a partir de la ganadería y su extensión a comercio y banano; el desarrollo
de la zona centro en Cundinamarca, Bogotá y Santander con tejidos
artesanales y el impulso de las actividades comerciales (Dávila, 1986),
dejan como resultado una importante fuente de desarrollo regional y de
acumulación de capital.
Acumulación de capital que a inicios del siglo XX impulsa a las empresas
a expandirse, trasladarse y asociarse, aunque de forma muy incipiente,
con una relación económica y de negociación limitada especialmente
a la compra de empresas y la apertura de negocios en otras regiones;
pero que años más tarde trae como consecuencia la conformación de
los grandes grupos empresariales que comenzaron a invertir en otros
sectores y lugares geográficos motivados por la diversificación del riesgo,
el crecimiento de mercados internos, la transformación generacional en
la propiedad con visión internacional de negocios, el establecimiento de
relaciones familiares con núcleos de la sociedad política y empresarial
interdepartamental, la protección ante las crisis económicas, la necesidad
de enfrentar las nuevas dinámicas del mercado internacional y los
momentos de debilidad financiera de las sociedades.
Es en 1933 cuando se materializa la teoría asociada al modelo del
surgimiento de la cooperación empresarial y la conformación de grupos
empresariales en el país. Con la mutación entre las compañías Noel y
Nacional de Chocolates en un acuerdo que distingue fusión de ventas
y distribución por localidades, mutua preocupación por la competencia,
préstamos de la Nacional de Chocolates a Noel, especialización de la
producción y compromiso de las empresas de no hacer inversiones
directas ni indirectas en los objetos sociales reconocidos por cada una de
ellas y acuerdo de compartir riesgos, se reconoce un nuevo concepto de
negocios “grupo”.
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
121
Sura y Argos bajo niif en Colombia
Concepto que es seguido por el aparato empresarial antioqueño para
1940, con la transformación del Banco Alemán Antioqueño en Banco
Comercial Antioqueño, y la fundación de la Asociación Nacional de
Industriales (Andi), del Banco Industrial Colombiano y de la Compañía
Suramericana de Seguros (Álvarez, 2003, pp. 314-317). En resumen, la
respuesta del empresariado colombiano a la expansión del capitalismo,
hoy deja en Colombia cuatro grupos líderes: Organización Ardila
Lülle (OAL), Grupo Santo Domingo (GSD), Organización Luis Carlos
Sarmiento Angulo (OLCSA) y Grupo Empresarial Antioqueño (GEA).
Estas organizaciones revelan muy bien lo que ha sido la expansión del
desarrollo empresarial regional, la especialización desde la colonia de las
economías como base de las nuevas formaciones de negocios.
Para 1950, el señor Ardila Lülle, quien había contraído matrimonio con
Eugenia Gaviria, antioqueña heredera de Gaseosas Lux, atendiendo el
concepto de cruce de inversiones expresado en Álvarez (2003, p. 294),
y propio de la conformación de conglomerados económicos, incursiona
en el negocio con la compra gradual de acciones en gaseosas Postobón.
En 1951 se crea la organización Ardila Lülle (OAL), y para 1968,
Gaseosas Lux se había fusionado con Postobón. Esta organización es la
mayor productora de azúcar en el mundo, posee el 60 % de la producción
de gaseosas y jugos que consume el país, participa en el negocio de
envases de vidrio y tiene participación en el mercado automotor (Banco
de la República, 2014).
Conforman la Organización Ardila Lülle, aproximadamente, 80 empresas,
en las que posee participación mayoritaria o minoritaria (Quiroga, 2014);
el ramo de las gaseosas lo integran: Postobón, fundada en 1904, es una
de las líderes del mercado de las gaseosas en Colombia y hacia 1951
registra la llegada de Carlos Ardila Lülle a la compañía con la fusión
Postobon S.A.; Productora de Jugos S.A.S.; Compañía Iberoamericana
de Plásticos (Iberplast S.A.); Central Cervecera de Colombia S.A.S.
(CCC) (Heineken) líder en el mercado de la cerveza en Chile.
El grupo, a su vez, tiene negocios en el sector agroindustrial: los ingenios
azucareros; muchos de ellos constitutivos del citado desarrollo regional
122
Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
en el Valle del Cauca el siglo pasado: Incauca S.A., Providencia S.A.,
Sucroal S.A., líder en la producción de plastificantes libres de fotalatos
(alcoholes etílicos, solventes flexográficos, ésteres de ácido acético,
solventes naturales), Sotara, en Julumito (Popayán, Cauca), empresa
dedicada a productos lácteos; Núcleos de Madera es una marca de las
empresas Cipreses de Colombia S.A. y Núcleos de Colombia S.A,
Ingenio Presidente Benito Juárez ubicado en Tabaxco-México, S.A; es
socio de Ingenio Risaralda, Peldar (fabricante de envases y productos
de vidrio marca Cristar), líder en Colombia y con presencia en más de
cuarenta países. En el sector automotor, con Distribuidora Los Coches
La Sabana S.A., distribuidora de Volkswagen, Ford, Dodge, Jeep, Ram y
Renault y Los Autos; distribuidor de marcas legendarias Morris Garages,
vanes Maxus. Dueño de los medios de comunicación RCN Televisión
y Radio, Mundo Fox, RCN Cine, Nt24, WinSports, RCN Novelas.
También se integran al grupo empresas deportivas: Atlético Nacional,
Liga de Deportes Postobón, Manzana Postobón Patinaje, Clásico RCN; y
empresas de seguros, como Ares, y de transporte de carga, como Edinsa.
Por su parte, el Grupo Santo Domingo ha seguido el mismo orden de
consolidación de negocios cruzados. En 1944 actuó como socio fundador
del Banco Antioqueño, para 1977 era dueño del 90 % de Cervecería Unión
y controlaba el 60 % de Ciprés de Colombia (Álvarez 2003, p.293). Su
trayectoria está atada a la historiografía empresarial de la costa Caribe y
la fundación de Cervecería Águila en 1913, empresa de la cual consolida
su mayor participación accionaria en 1933. Para 1968 la prospectiva de
Santo Domingo era cortar con la competencia y adquirir el monopolio
de la cerveza comprando Cervecería Bavaria y Cervecería Unión de
Antioquia. Fue tal su éxito en el sector que llegó a comprar cerveceras
en Ecuador, Portugal, Perú, Panamá, y el 18 de julio de 2005 se firmó el
acuerdo de fusión entre el Grupo Empresarial Bavaria y SABMiller PLC,
segunda productora de cervezas y bebidas del mundo (Zapata, 2013).
El Grupo Santo Domingo (GSD), liderado en la actualidad por Alejandro
Santo Domingo Dávila, durante su trayectoria ha invertido en aerolíneas,
bancos, compañías de seguros, comidas rápidas, cines, tecnología,
almacenes de depósitos, inversiones inmobiliarias, hipermercados, entre
otras.
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
123
Sura y Argos bajo niif en Colombia
Históricamente registra participaciones en: Avianca, empresa creada en
la Costa Caribe y luego trasladada a Bogotá, el Grupo Santo Domingo
adquiere su totalidad a partir de 1980, cuando Ardila Lülle le vende su
participación. Enfoca las líneas estratégicas a tono con la globalización
económica del país y las nuevas tecnologías: medios y entretenimiento,
industria y comercio, transporte y logística e inmobiliaria y turismo.
En medios y entretenimiento, además de seguir con el diario El Espectador,
la revista Cromos y Caracol Televisión, el grupo incursionó nuevamente
en la radio, con Blu. A través de Cine Colombia se asoció con Virgin
Mobile Latin America para ofrecer servicios de telefonía móvil, del que
también había salido cuando vendió Celumóvil. En los negocios digitales
está activo con el portal Linio; en el sector inmobiliario tiene la firma
Terranum que compró Decamerón, una cadena hotelera que maneja 27
establecimientos en Colombia y otros 10 países, y en comercio compró
la firma Koba, que tiene la cadena de descuentos D1, con 330 locales
(Semana, 2016). GSD trabaja a través del Holding Valorem S.A.,
antes Valores Grupo Empresarial Bavaria S.A., opera gran parte de las
inversiones como un fondo de inversiones inscrito en la Bolsa de Valores
de Colombia (Zapata, 2013).
La Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo (OLCSA) centra sus líneas
de negocios en agroindustria, energía y gas, infraestructura, hotelería,
minería e industria, financiero, inmobiliario y medios de comunicación.
En 1959, Sarmiento creó la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo,
la cual se consolida en 1975 como la mayor firma constructora de vivienda
en Bogotá; en 1971 llega al mundo financiero con la fundación de Seguros
Alfa y la compra del Banco de Occidente, propiedad de Alfonso Díaz,
fundado en 1965 en Cali. Para 1972 funda la Corporación de Ahorro y
Vivienda Las Villas, y en 1987 integra a su grupo de empresas el Banco
de Bogotá; en 1991 funda Fondo de Pensiones Porvenir y crea la red de
cajeros ATH del Grupo Aval, adquiere la mayoría del Banco Popular y
la Corporación de Ahorro y Vivienda Ahorramás, que al fusionarse con
Las Villas en el 2002 pasa a ser Banco AV Villas; en 1988 agrupa sus
activos financieros bajo una misma razón social llamada Grupo Aval y
en el 2010 compra el principal grupo financiero en Centroamérica: BAC
Credomatic.
124
Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
En la OLCSA figuran, entre otras, empresas fiduciarias y compañías de
leasing, Corficolombia, Occidente, Popular, Casa Editorial El Tiempo
adquirida en 2012; Radio Santa Fe, fundada en 1938 por Luis Carlos
Sarmiento Angulo y otros, Todelar Radio S.A. adquirida a inicios de los
noventa; Megalínea S.A., empresa experta en recuperación de cartera;
Construcciones Planificadas S.A.; Centro Comercial Centro Mayor;
Almaviva (Almaviva Global Cargo-Almaviva Zona Carga), Alpopular;
Cadena de Hoteles Estelar en Colombia, Perú y Panamá; Promigas; Super
Ricas Comestibles Ricos S.A.; Gaseosas Glacial S.A.; Ico Pinturas S.A.;
Eternit Colombiana S.A. (Semana, 2015).
Para el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), su consolidación se puede
explicar desde varios puntos de vista: las ya citadas prácticas propias del
empresariado de esta región desde el siglo XIX consolidaba grandes
sociedades, el espíritu emprendedor y el deseo de seguir expandiendo
sus inversiones trasladan a empresarios y empresas antioqueñas a otros
sectores del país donde abren nuevos negocios, celebran fusiones o
compras, como es el caso del citado empresario Pepe Sierra en Bogotá,
Cali y Palmira, o inversiones cruzadas como las efectuadas por Postobón
en 1951 en sociedad con Gaseosas Colombianas de Bogotá, y Coltabaco
en los años treinta, que se había asociado con pequeñas empresas en
Santander (Álvarez, 2003, p. 294).
Las compras accionarias realizadas para
1978 por los grupos
Grancolombiano y Santo Domingo, en Nacional de Chocolates, Noel,
Suramericana, Argos, Coltabaco, Fabricato, Cadenalco, Cine Colombia
y Simesa, entre otras, y en especial la toma de Coltejer, motivaron a
Santiago Mejía Olarte y Ricardo Ángel Villa a promover una reunión
con los principales dirigentes antioqueños, con el fin de promover, como
ellos lo expusieron, la protección de la sociedad anónima abierta que
hizo posible grandes desarrollos empresariales que han contribuido al
crecimiento de Colombia y el patrimonio industrial de Antioquia.
Con maniobras no ortodoxas aunque legales, el Grupo inicia en ese
mismo año el proceso para retomar las acciones de Suramericana que
estaban en poder de Coltejer, y readquirir las acciones de Noel. Conformó
un grupo de doce empresas para llevar adelante estas estrategias, con el
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
125
Sura y Argos bajo niif en Colombia
compromiso de trabajar con ética y solidaridad. Es entonces a este apoyo
muto entre empresas antioqueñas a lo que se le conoce como el “Sindicato
Antioqueño”
(Londoño,
2004), posteriormente Grupo Empresarial
Antioqueño (GEA).
El GEA se concentra en tres grandes segmentos: alimentos, cemento
y asegurador-financiero. Tres empresas han sido claves dentro de este
grupo:
Chocolates Cruz Roja, fundada en 1920 y llamada Compañía Nacional de
Chocolates desde 1924, en 1933 se integra Noel y para 1975 se identifica
como una sociedad con integración vertical con mayoría accionaria
directa o indirecta de Colcafé, La Bastilla, Industria Colombiana de
Chocolates, La Americana Grasas y Aceites Comestibles, y el control
en Industrias Alimenticias Noel. Para el siglo XXI se reconoce como
Inversiones Nacional de Chocolates S.A., más adelante convertida en
Grupo Nacional de Chocolates S.A. y posteriormente en Grupo Nutresa
S.A., nombre que recoge todas las categorías de alimentos del grupo y
fortalece el vínculo de todas sus marcas con la salud, la nutrición y el
bienestar, y que reúne la siguiente línea de negocios:
Cárnicos, con Industria de Alimentos Zenú S.A.S., Alimentos Cárnicos
S.A.S., Seta Colombianas S.A., Alimentos Cárnicos Panamá, Ernesto
Berard S.A. (Panamá), Industrias Alimenticias Hermo de Venezuela S.A.
Galletas, con Compañía de Galletas Noel S.A.S., Litoempaques S.A.S.,
Molinos Santa Martha S.A.S., Compañía de Galleta Pozuelo DCR
S.A. en Costa Rica, AbiMarFoodsInce en Estados Unidos. Chocolates,
con Compañía Nacional de Chocolates S.A.S., Compañía Nacional de
Chocolates de Perú S.A., Compañía Nacional de Chocolates DCR S.A.
Costa Rica, a través de Tresmontes Lucchetti -TMLUC Chile (2013),
TMLUC México S.A. de C.V. produce y comercializa bebidas instantáneas
frías, té, jugos, café, pastas, snacks, aceites comestibles, sopas y postres.
En cafés, la línea la integran Industria Colombiana de Café S.A.S.
(Colcafé), Tropical Coffee Company S.A.S., Industrias Aliadas S.A., Dan
Kaffe (Malaysia) SdnBhd (2012). En alimentos al consumidor: Grupo
El Corral, Helados Bon S.A. en República Dominicana, Helados Pops
en Costa Rica, Helados Meals de Colombia S.A.S.. Línea de pastas, con
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Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
Productos Alimenticios Doria S.A., Pasta Comarrico S.A.S. (Dinero,
2016).
Posee alianzas estratégicas con Bimbo de Colombia S.A., con el 40 %
de participación accionaria; con La Recetta Soluciones Gastronómicas
Integradas S.A. posee el 70 %; con Dan Kaffe (Malaysia) SdnBhd a
través de Colcafé posee el 37 % de esta compañía. Comparte propiedad
con las multinacionales Mitsubishi Corporation y Takasago International;
Estrella Andina S.A.S. con el 30 %, compañía operadora de la cadena
Starbucks en Colombia; Orienta coffeeSdnBhd con el 50 %, alianza para
impulsar la venta de productos de Dan Kaffe y Colcafé en Asia. Posee
otras inversiones a largo plazo en empresas del Grupo como Suramericana
y Argos (Grupo Nutresa, 2017).
Hace también parte del GEA, el Grupo Argos, que nace como Compañía de
Cementos Argos en 1934, en el 2005 la cementera cambia de razón social
por Inversiones Argos y agrupa en Cementos Argos a nueve cementeras
en diferentes regiones del país, como fiel reflejo de lo que se constituyó
en décadas anteriores, la llamada avanzada interdepartamental por las
empresas y empresarios con capacidad acumulativa: Cementos del Caribe
S.A., Cementos del Valle S.A., Cementos Paz del Río S.A., Cementos Río
Claro S.A., Compañía Colombiana de Clinker S.A. -Colclinker-, Cales
y Cementos de Toluviejo S.A. -Tolcemento-, Cementos El Cairo S.A. y
Cementos del Nare S.A. Para 2007 adquiere el 16 % de de la empresa
de energía Celsia, antes Coinversiones; para 2009 adquiere las plantas
de cementos de Holcim en Panamá, Haití, República Dominicana; para
2010 expande su mercado al interior de Estados Unidos, comprando
plantas de Lafarge Alabama, Carolina del Sur, Georgia y Florida. En 2012
realiza una escisión de activos no cementeros para negocios de puertos,
urbanismos y carbón; en 2013 se expande a Centroamérica comprando una
planta cementera. El 2014 es un año en el que Argos diversifica negocios:
adquiere la Planta de Vulcan en Florida, Estados Unidos, compra activos
energéticos en Panamá y Costa Rica; en el sector inmobiliario realiza alianza
estratégica entre Grupo Argos y Concretos constituyendo un portafolio de
propiedades para la renta en Colombia, e invierte en la diversificación de
minas subterráneas de carbón. Para 2015 adquiere el control de Odinsa
compañía de concesiones viales y aeroportuarias (Argos, 2017).
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
127
Sura y Argos bajo niif en Colombia
El otro eje estratégico del GEA es el Grupo Sura, enfocado en los sectores
de servicios financieros, seguros, pensiones, ahorro e inversión. Nace a
partir de Suramericana S.A. en Medellín en 1944. Hacia 1945 abre la
oficina Suramericana de Seguros, para 1947 se funda Suramericana de
Seguros de Vida. En 1990 se inaugura Susalud (hoy EPS Sura) como
una empresa de medicina prepagada; en 1994 se funda la compañía
especializada en ayudas diagnósticas y laboratorio clínico Dinámica
IPS, con una participación accionaria de suramericana del 50 %, la
participación actual es del 100 %. En 1995 nace Suratep (hoy ARL
Sura), administradora de los riesgos asociados con accidentes de trabajo
y enfermedad profesional, y Suramericana de Seguros incursiona en
el ámbito internacional, convirtiéndose en el accionista mayoritario de
Interoceánica (hoy Seguros Suramericana Panamá), con el 94 %.
Para diciembre de 1997, la Compañía Suramericana de Seguros es
reestructurada a través de una escisión, para separar el manejo del portafolio
de inversiones de la actividad operativa de seguros. Como resultado nace
la compañía Suramericana de Inversiones S.A.; en 1999 agrupa a sus
filiales Suramericana de Seguros, Suramericana de Seguros de Vida,
Suramericana de Capitalización, Susalud y Suratep, en una compañía
subholding denominada Inversura. Diez años después, la compañía
empieza a negociar acciones en el mercado OTC en Estados Unidos con
el nombre Givsy; en el 2009 cambia la razón social de Suramericana S.A.
y pasa a ser Grupo de Inversiones Suramericana (Grupo Sura), al mismo
tiempo que sus empresas se convierten en una compañía de soluciones
integrales, como Seguros Sura (antes Suramericana de Seguros), ARP
Sura (antes Suratep) y EPS Sura (antes Susalud).
2011 representa para
el Grupo Sura la consolidación internacional con la compra del grupo
holandés ING, de sus activos en pensiones, seguros y fondos de inversión
en cinco países de Latinoamérica, y para finales del mismo año creó
la filial Sura Asset Management, encargada de administrar los activos
adquiridos a ING en cinco países del continente. Para 2012, Sura ya
registraba negocios de pensiones y fondos de inversión en México, Perú,
Uruguay y Chile, del 50 % de AFP Horizonte y la posterior fusión de
esta con AFP Integra; la compra de Primero Seguros de Vida, en México;
el aumento de la calificación de BBB- a BBB, con perspectiva estable,
por parte de Standard and Poor’s; y el incremento en el número de
128
Maricela Ramírez • Gloria Mercedes Manrique Joya
fondos internacionales que invierten en Grupo Sura. En 2015 se registra
la adquisición de RSA InsuranceGroupPlc. en América Latina (Grupo
Sura, 2017).
Dentro del sector financiero, el Grupo cuenta con Bancolombia. En
1988, los Gilinsky venden el banco al Grupo Empresarial Antioqueño,
a través de Suramericana de Inversiones S.A., banco que es producto
de la consolidación empresarial bogotana y que fue fundado en esta
ciudad en 1875 como una alternativa para el ahorro. En 1998, el Banco
de Colombia se fusiona con el Banco Industrial Colombiano y cambia su
nombre a Bancolombia S.A. (nombre que mantiene hoy en día). De 2004
a 2005, por decisión de los accionistas mayoritarios de Bancolombia,
Conavi y Corfinsura, se lleva a cabo una nueva fusión entre estas tres
entidades, formando así el banco más grande de Colombia. Años después,
Bancolombia compra el Banagrícola de El Salvador.
Para el año 2007, se consolida la expansión de Bancolombia en el territorio
nacional e internacional y se reconoce como el séptimo grupo financiero
más grande de América Latina y el banco número 246 del mundo. Se
destaca dentro de las gestiones del grupo Bancolombia, aparte de lo robusto
de su portafolio, líneas de negocios especializados en Colombia: Banca de
Inversión Bancolombia, Fiduciaria Bancolombia, Leasing Bancolombia,
Renting Colombia, Valores Bancolombia, Factoring Bancolombia, Asset
Management, Comercio Internacional, Sufi, Tuya; entidades en el exterior:
Valores Bananismo, FiduPerú, Leasing Perú, Renting Perú, Sucursal Panamá,
Bancolombia Panamá, Bancolombia Cayman, Bancolombia Puerto Rico,
Banistmo, Banco Agrícola, BAM Banco Agrom, (Bancolombia, 2017).
Los logros de las empresas del GEA ratifican su importancia como
grupo empresarial, es tal la prospectiva de este que a comienzos de la
década pasada el GEA reformuló sus planes a largo plazo alrededor de
dos principios básicos: focalización en negocios estratégicos y expansión
internacional; y de forma sistémica pero efectiva, sus tres grandes
marcas: Grupo Argos, Grupo Nutresa y Grupo Sura, han realizado
importantes adquisiciones. Argos compra Celsia y Concreteras,
cementeras en Estados Unidos y Centroamérica; Grupo Sura compra
ING, y Bancolombia, por su parte, adquiere HSBC en Panamá; Nutresa
Las inversiones estratégicas de los grupos empresariales nutresa,
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Sura y Argos bajo niif en Colombia
ha realizado múltiples adquisiciones como la de Tres Montes Luchetti,
la poderosa marca de alimentos del sur del continente, asegurando una
consolidación de negocios para el Grupo.
La focalización les posibilitó a las empresas del GEA desarrollar
capacidades competitivas y fortalecer sus operaciones en negocios de alto
rendimiento, las compras estratégicas en mercados como Centroamérica,
México, Estados Unidos, Suramérica e incluso Asia, dan cuenta de la
apertura internacional que contribuyó al Grupo a diversificar el riesgo y
consolidar flujos de divisas sólidos; en el caso de Sura, el 46 % de sus
ingresos provienen del mercado internacional; la operación internacional
de Argos representa un 60 %, y el grupo Nutresa, por su parte, se identifica
como la cuarta compañía de alimentos en Latinoamérica (Dinero, 2016).
Su posición geográfica estratégica ha sido atractivo fundamental para los
inversionistas, y la combinación de negocios es asociada a crecimiento y
compensación frente a la desaceleración de algunos mercados en los que
operan las empresas del Grupo.
El modelo del GEA ha logrado identificarse con los comportamientos de los
principales holding en el ámbito internacional. Sus empresas, que no compiten
entre sí, poseen un modelo de negocios específicos, son líderes en el segmento
donde operan, comparten participaciones empresariales y cruzan propiedad
entre las empresas líderes del grupo. Es en estas últimas razones y en las
asociadas al comportamiento de crecimiento financiero y económico (que se
vinculan a las dinámicas teóricas económicas y contables citadas en apartados
anteriores), donde reside la importancia investigativa de las organizaciones
Argos, Sura y Nutresa, desde la perspectiva de la medición de la información
consolidada de negocios (NIIF 3) y las inversiones en asociadas (NIC 28), en
el proceso de implementación de estas NIIF en Colombia.